After y la generación de la amargura

Trabajas en algo que no te gusta. Ha dejado de importarte porque simplemente lo haces, un día, otro y otro, como un zombie; no encuentras a nadie, estás solo y tus amigos no son amigos, son extraños que sólo te acompañan una noche para pasarlo bien, quieres una novia y lo máximo que puedes tener es pajearte delante de una cámara y sacarte una foto de la polla para colgarla en un foro.

Intentas ayudar a un amigo que ha dejado de serlo hace mucho tiempo y te trata como a cualquier extraño, estás enamorado de una chica que te degrada hasta tal punto de dejarte borracho solo en un salón mientras ves como se la follan dos desconocidos mas guapos y jóvenes que tú.

La vida es deshonesta, Alberto Rodríguez no. Unos tienen sueños hasta que llega al punto donde ven la cruda realidad y otros viven una inmensa mentira, los protagonistas de After viven en lo primero.

Las relaciones entre los tres dan igual, como se encontraron, que lazos tienen… cada uno de ellos está solo, y por mucho que hagan en la vida y en esa noche lo seguirán estando, porque siempre queda algo peor, el día siguiente.

He revisitado esta película y me hace gracia la gente que la considera una especie de Mentiras y gordas 2 (tan cínica y apaleable que parece haber sido dirigida por Paul Verhoeven y no por Menkes y Albacete), y que parece lo que Melrose Place a Sensación de vivir, una progresión en el tiempo pero con igual contenido. Hay mucho más, el mismo trailer con Beneath the Rose de Micah P Hinson (un sufridor en toda regla) delata que la cosa va en serio. La película narra una amargura que como se dice en 500 días de verano, no se le puede contar a cualquiera, hay que ganársela, sufrirla, en este caso.

Si hay películas con un determinado target de edad o público esta debería tener uno con un sufrimiento bestial, alejarla de las personas que ven la vida a través del cristal de la telerrealidad de la MTV.

Observando a Willy Toledo tienes en la mente el “Odaram Sudaram” de Indiana Jones y el templo maldito, sintiendo como alguien te arranca el corazón del pecho y se lo coma delante de ti. Guillermo Toledo ha dejado de ser Willy, para siempre, al menos para mí, la crudeza con la que le son arrancadas las entrañas de su cuerpo está mas allá del elogio a un actor. Sólo cosas como el talento y tal vez la interactuación personal pueden hacer que alguien que te caiga horrible pase a ocupar un lugar mas neutro en tu cabeza. Isabel Coixet me ha hecho sentir lo mismo con su corto de París, te amo.

 

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