La mosca de Breaking Bad no es de culto

Oiga, señor gafapasta. Me gustaría comentarle algo. Sé que tiene la misma presencia e importancia temporal que los pantalones campana pero no me resisto a hacerlo.

El episodio 10 de la tercera temporada de Breaking Bad no descubre nada nuevo y no me refiero a la trama. Todo ese onanismo intelectual en cuanto a rotura de la narrativa audiovisual, esa filosofía de motivaciones de los personajes, propias de profesor con perilla de segundo de bachillerato, ese aire indie de gente que dice ver películas de Hal Hartley en su Twitter pero que  lo que hace es leer la sinopsis en Filmafinitty… Toda, toda esa gente merece escuchar la discografía de Humber Humbert al estilo La naranja mecánica. Fuego por y para ellos.

Esto opino del cine de Sofia Coppola.

El episodio está dirigido por Rian Johnson, reconocido después por la buena pero sobrevalorada Looper (Los cronocrímenes no siendo exactamente igual sí tiene la misma esencia y es mejor) y no hace nada nuevo. Vayamos al meollo. No me posiciono ni en que el episodio es una mierda ni tampoco una obra de culto. Es algo más. ¿Mejor, peor? Pues dependerá de lo fanático que seas de la serie pero lo que no se puede hacer es “culturizar” como algo de culto algo que ya se ha hecho, más y mejor.

Las condiciones son estas:

– Lo cierto es que el episodio no avanza nada de futuras tramas y tampoco retrotrae demasiado al pasado de Walter y Jessie, se hacen referencias, sí. Pero si ambos apareciesen al estilo Saw en el laboratorio, tampoco haría falta demasiado raciocinio para comprender la situación (la aburrida y soporífera situación)

– Además el esquema en este tipo de episodio se repite. No es nada nuevo, dos compañeros encerrados sin más gente ni elementos exteriores. Un ascensor emocional y argumental.

Sé lo que estás pensando…

– Padre de familia ya lo explotó con mucha habilidad por parte de Seth McFarlane. Cuando Stewie y Brian se quedan encerrados en la habitación de un banco para recoger una caja. Si bien es más fácil hacerlo en series con una continuidad de tramas arco y derivadas para toda la temporada, McFarlane hizo que en toda la sucesión de capítulos conclusivos e intrascendentes en cuanto a continuidad que es la serie, asomase el espíritu de las primeras temporadas de Los Simpson. El marco narrativo de la serie se rompe, no hay gags ni una sucesión de bromas recordando flashbacks propios o inventados. Es una lucha de ambos contra el crono de los 18, 19 minutos por capítulo.Y es ante todo una carrera divertida, con intriga, de una emocional impropia de la serie.

– Joss Wheddon ya lo hizo en Buffy cazavampiros. Siempre se reservaba un episodio por temporada para hacer lo que le saliera de sus colganderos cojones de friki. Véase el episodio homenaje a Twin Peaks como máxima expresión o como cuando después de dejar Buffy a Spyke en la quinta temporada se hace otro homenaje a El ángel exterminador en la que no saben o no pueden salir de la morada de la mediana Summers. También en los sucesivos episodios que suceden en Halloween.

Al loro, que no estamos tan mal. Que no te embauquen con la mosca de Breaking Bad. Puede que sea de culto pero de uno aburrido “a more no can”.

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