Casados a primera vista. Capítulo 3: “Pedro, pon las luces”

Casados a primera vista. Capítulo 3: “Pedro, pon las luces”

jonathan

Avanza la segunda edición mitad Badoo-mitad experimento sociológico, que diría la Milá. El amor de Jonathan y Sabrina se ha puesto en peligro por el malvado villano Mr Aceituno. La pareja, que si bien por separado son carne de Mujeres, Hombres y Viceversa, juntos encajan como un guante de seda forjado en hierro.

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Birdman es pedante pero se lo puede permitir

Birdman es pedante pero se lo puede permitir

Hagamos un “previously”: En anteriores películas de Iñárritu como Babel o 21 gramos habíamos visto un buen director, un creador de atmósferas fotográficas y compositor de planos (ayudado por Arriaga) de un nivel superior a la media. Alguien con mano para sacar buenas actuaciones (sobre todo de actores TOP) que no grandiosas. Sin embargo, el tema social o el de la profundidad en los personajes resultaba más que dudoso.

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Casados a primera vista y el poder de los secundarios

Partiendo de que todo reality se reconoce como tal, el estreno de la segunda temporada de Casados a primera vista se ha visto más convencido de su vena de espectáculo que la de Cupido.

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Hay que admitir una cosa: sacar un programa que tiene cierta clase (no sabría decir cual) de  3 mentes todopoderosas expertas en psicología, sexología y motivación personal es como beber Aquarius después de un Red Bull: podría haber provocado una úlcera de estómago y sin embargo ahí sigue… caminando.

Antena 3 ha promocionado de pena tanto esta como la primera edición. Un genuino reality que podría haber alcanzado un estatus de esa palabra que tanto abusan los youtubers, épico. Sin embargo se ha quedado en lo que Piqué viene diciendo como un programa de “maravillosas minorías”.

Vayamos al cacao “maravillao” con lo visto en el primer programa:

monica ceide

Mónica Ceide, gallega. Esto ya por sí sólo es definitorio… Lleva pensando en casarse desde que Rosalía de Castro chateaba con tíos de Muros en el Irc Hispano. Es posible que como bien dicen en Twitter si un maniquí del Corte Inglés le pidiese matrimonio aceptase sin pensárselo. Aparenta muchos menos años de los 47 que luce esta experta en protocolo.

Quizás el hablar con los perros a lo César Millán y ese “instinto bodil” a lo Fran Fine buscando a Maxwell Sheffield le haga perder puntos pero parece una tía muy por encima de este programa. Pero claro, quién ha entrado en Badoo, Meetic o ha puesto de nick heteroentero19 en el chat de Terra sabe que estas cosas de buscar el amor… cuando te emperras acabas por ver tu pareja ideal en cualquier persona que te sonríe.

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Pedro Rovira, putero. Bueno, él dice que es arquitecto pero viendo el grado de fuera de órbita de sus ojos al mirar a Alexia… lo retrotrae al puticlub más glamuroso que el dinero pueda alcanzar. No tiene pinta de buscar matrimonio. Posee dinero, buena percha (mezcla de Pedro Sánchez y Zapatero) pero tiene un enorme aire de pasotismo. Creerse “el soltero de oro” como no se cansa de repetir tampoco le hace ganar empatía.

Hablemos ahora de Alexia, ese extraño elemento que sin duda, ha sido perpetrado por Pedro, 100 cirujanos, 83 futbolistas y 57cantantes… Es sin duda lo mejor del reality. Este año se han mejorado los secundarios. Ya no son simples títeres como la la amiga gordita de Salva, la madre de Toñi o los amigos belgas neutros de Laurent. Esta temporada el casting se ha ampliado y ha terminado por descubrir secundarios como Alexia o la madre de Jonathan, que son unos chupaplanos de los que carecía la edición de 2015.

En ellos es posible que esté el éxito de esta segunda experiencia de Casados a primera vista.

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Conclusión: Alexia va a conseguir bolos por doquier y puede que la participación en algún que otro reality. Mónica volverá a Badoo y en consecuencia a Lugo. Pedro por su parte acudirá de nuevo al dinero para paliar el romanticismo.

segunda

 

Mañana o algún día de 2016 la segunda pareja formada por Jonathan y Sabrina, la cual es posible que no vuelva a “Charrolandia” después de sus medidas apreciaciones sobre la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Pixar lo ha logrado: Del revés

bing bong

El estudio de John Lasseter ha cambiado para siempre la manera de ver la animación. Con Del revés ha alcanzado un techo que quizás sólo pueda traspasar adoptando un punto de amargura final, lo cual es más que probable consigan en una futura película. De momento y no es poco, puede tutear a lo que un día fue Walt Disney para la industria del cine y lo que significó para millones de niños.

Comparemos ambos enfoques: en el universo de Walt Disney la princesa siempre terminaba con el príncipe y eran felices y comían perdices mientras cientos de lacayos generosos compartían su amor edulcorado. Pixar lo hace diferente, es posible que el chico y la chica terminen juntos, pero lo harán en un piso de 20 metros cuadrados, pagando cada uno la mitad de los 350 euros que Remo, su jovial pero “borrachuzo” casero, les cobra cada mes.

Del revés es la película más redonda que ha hecho el estudio Pixar. Su director, Pete Docter consigue aunar lo mejor de sus anteriores películas Monstruos, S.A. y Up. Pule la trama demasiada infantil en el caso de la primera e impregna todo el largometraje de ritmo y emoción, cosa que no pasaba en Up, donde el filme va de más a menos (a pesar de tener posiblemente una de las mejores secuencias sin diálogo en la historia del cine)

El filme consigue lo que no hicieran las últimas películas de Lasseter, tener un guión donde todo está calculado hasta el final. Todo lo que se siembra, se recoge. No hay nada dejado al azar. Incluso esos momentos de secundarios graciosos para contentar al público infantil se reservan para después de los créditos. No hay nada aleatorio ni de relleno, cada minuto de los 94 que componen la película tiene un sentido, una intención.

El mensaje que se da con Alegría y Tristeza al mando de la pequeña Riley es brillante. No puede existir la una sin la otra. La alegría es el prolegómeno de la tristeza y viceversa. Una de las cosas mejor resueltas en la película es darse cuenta de las cosas al mismo tiempo que los personajes. No hay ventajas para el espectador ni para las personas tras la pantalla de cine.

Tiene uno de los mejores personajes secundarios de los últimos tiempos, y no hablo sólo de cine de animación. Bing Bong, ese amigo imaginario con aspecto de elefante mezclado con delfín y mapache se come literalmente la pantalla. Es un hilo conductor que habla directamente de nuestro subconsciente en la infancia, de cómo olvidamos y cómo recordamos, de cómo debemos dejar ir algunas cosas para conseguir otras.

Disney te daba la posibilidad de tenerlo todo. Pixar te pide que ajustes tus expectativas, te dice “sueña, pero recuerda que estás despierto”. Lasseter cree en los sueños como se demostró en Monstruos, S.A. pero no piensa que lleguen solos por ciencia infusa, cree en el trabajo y en la constancia. Hay hadas y personajes misteriosos que te ayudan a llegar a una puerta, pero eres tú el que decide o no cruzarla.

Hay multitud de referencias a otras películas: la ternura del creador frente a su creación de El show de Truman, las capas de “cebolla” de Origen, las disputas por el control de las emociones de la serie La cabeza de Herman o esos viajes por el interior de una persona de El chip prodigioso

La banda sonora de Michael Giacchino que en una película con actores reales podría pasar por “pastelosa” aquí resulta magnífica, no acentúa ni subraya, acompaña, como los secundarios de la película.

Pixar está a otro nivel, han conseguido que las salas de cine se llenen de gente adulta más que de niños y con esta Del revés han encontrado a su Ciudadano Kane particular. Un filme donde pivotar el futuro de la compañía y en consecuencia el porvenir de la animación para los próximos años. La diferencia entre cine real y de animación es inapreciable.

Revisitar un concepto: Jurassic World

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Iba yo sin ninguna pretensión a ver Jurassic World al cine. No soy un especial fan de la saga pero… lo cierto es que cada nuevo estreno de la franquicia es un evento marcado en el calendario cinéfilo. La primera es una película generacional, la segunda un intento incoloro e insípido por explotar la saga (lo siento Jeff Goldbum) y la tercera un encargo de Spielberg a Joe Johnston sin más ínfulas que las de resultar un producto entretenido (y además sale William H. Macy).

Hay una frase de Bryce Dallas Howard en esta nueva película que resume los 22 años que han pasado desde 1993 a 2015. “Los dinosaurios molaban hace 20 años, eran geniales, una novedad. Ahora se han convertido en elefantes que podemos ver en cualquier zoo. Tenemos que crear un nuevo dinosaurio cada cierto tiempo para que el parque resulte rentable”.

Es una película respetuosa con la saga. Chris Pratt no es Sam Neil, la citada Dallas Howard no es Laura Dern y Vincent D’Onofrio no es Jeff Goldbum pero lo cierto es que ninguno necesita serlo. El filme funciona como un ente propio y es en este sentido donde hay que destacar sus virtudes, que las tiene, y muchas.

No hay mejor ejemplo que el de los infantes. Los niños de la primera cinta destilaban ingenuidad y sorpresa. El chavalín más pequeño era un entusiasta de los dinosaurios hasta el punto de volver loco a Sam Neil y la niña tenía un brillo en los ojos ante el descubrimiento de cada nueva especie que era el reflejo del propio espectador en la pantalla. En cambio, ahora estos niños quieren otras cosas. El hermano mayor está más interesado en hacerse “selfies” con las chicas que visitan el parque que en contemplar millones de años de historia; al hermano pequeño le interesan los dinosaurios pero no cuela toda esa fachada de tener el cuarto decorado con ellos y saberse datos. Lo que de verdad le gusta es ver como unos y otros luchan y se comen entre sí.

¿Pero saben qué? Qué funciona. Estamos en 2015, lo que antes era “naif” y tenía ese tono mágico y avasallador en cuanto a imágenes de la marca Spielberg se ha convertido ahora en una dinámica película de acción. Ambos filmes son “blockbusters” de su época y respiran el tiempo en el que fueron filmadas.

La nueva película no puede hacer hincapié en lo que su predecesora hace 22 años. Ya sabemos el tema del mosquito que picaba a los dinosaurios, conocemos la duda moral de la creación de unas criaturas que no se pueden controlar y además, tenemos unas secuelas que aun no siendo malas sí resultaron bastante decepcionantes (sobre todo la segunda).

Jurassic World es una fantástica medida para ver el paso del tiempo. La gente que vimos esa película de niños y la visitamos ahora de adultos, tenemos un poco complejo de Rutger Hauer en

Blade Runner. Hemos visto cosas que vosotros no creeríais: Godzilla caminando por New York, Depredador luchando contra Alien e incluso una película que trata sobre un neumático enamorado de una dama francesa (Rubber).

Ver a un dinosaurio ahora mismo no tiene nada de especial pero el director del filme, Colin Trevorrow consigue que sí lo sea. Después del paso de todos estos años quizás el mayor triunfo que pueda proporcionarnos esta cinta es la de seguir interesando a todos aquellos que vimos Jurassic Park allá en los noventa y que como Homer Simpson nos flagelábamos porque “hay algo que nunca podremos tener, un dinosaurio”.